Comino son apenas cuatro kilómetros cuadrados entre Malta y Gozo, sin coches, casi sin sombra y con una sola razón por la que va casi todo el mundo: la Laguna Azul. Pero la laguna es también el sitio más lleno de Malta en verano, y a diez minutos andando hay otras cosas. Esto es lo que da tiempo a ver según las horas que te deje el barco.

Una cala de agua poco profunda y fondo de arena blanca entre Comino y el islote de Cominotto: de ahí el color. Tiene quiosco de comida y bebida, y hamacas en verano. Para pisarla hace falta el QR gratuito; para nadar desde el barco, no. Con el crucero de 40 € tienes el día entero; con la goleta, hora y media, y «no está garantizada».

Al otro lado del cabo está la Laguna de Cristal, más profunda y sin playa: es la que el crucero de 40 € añade «de junio a octubre, si el tiempo lo permite, una hora extra», y donde se está sin multitudes. Por la costa, las cuevas piratas de Santa María y la roca de la Cabeza del Elefante, que los cruceros de Gozo y Comino enseñan desde el barco. Y a pocos metros de la laguna, el arrecife para el snorkel (equipo, 5 €).

Un paseo por pistas de tierra sube a la torre de Santa María, la fortaleza cuadrada que se ve desde el mar, y por el camino se pasa por los escenarios de Troya y El conde de Montecristo que citan las fichas. No hay sombra en toda la isla: agua, gorra y zapato cerrado. Con dos horas en Comino se hace; con una, quédate en la laguna.
Una hora (crucero de Gozo y Comino): la laguna y ya. Dos horas (ferry libre): laguna y paseo hasta la torre, o snorkel en el arrecife. Cinco o seis horas (crucero de 40 €): todo lo anterior, la Laguna de Cristal y tiempo para que la laguna se vacíe a última hora, que es cuando mejor está.